Personal Passiones

Personal Passiones

martes, 24 de marzo de 2026

Borrador. / Cartas a Vico, vol. l. "Gracias, Rocío."


Hola, tenemos un buen tiempo sin hablar, por lo poco que he llegado a ver, te encuentras bien, espero que así sea, espero tus padres estén bien, son unas personas excepcionales que siempre me han caído bien, recuerdo que cuando los conocí tenia cierto miedo, por la situación en la que estábamos, ellos ignoraban todo ese tema, yo lo tenía en mi cabeza a todo momento, desde las primeras palabras me cayeron bien, tienen esa chispa.

Pero mi escrito no es para hablar de tus padres, es dirigida a ti, tantas cosas que no te he dicho y no te dije en su momento y creo que no te las hubiera dicho. Me gusta comenzar por agradecerte por todo aquello que aprendí de ti y contigo, porque siempre debo de tener modales, siempre debo de hacer las cosas de la mejor manera posible aún que por dentro no quiera, gracias por todas esas horas que pasábamos hablando, gracias por aquella visita que me hiciste al local, comenzó como una broma y te di la dirección, con una falsa esperanza que ibas a ir, quería verte pero no me gustaba como estaba vestido, me sentía poco arreglado como para verte, siempre destaco eso de ti, siempre te encontrabas muy bien vestida fueras a donde fueras, incluso para estar en tu casa, ese día estaba …poco arreglado, pero fuiste y estuviste ahí conmigo una hora o dos, gracias por esa enseñanza musical que también me diste, gracias por mostrarme que sea lo que sea, debe existir el respeto entre nosotros y no sé qué sea esto, pero recuerdo una ocasión en la que se te desacomodo tu ropa interior, estábamos en tu sala, platicando, se te desacomodó y me pediste que me volteara, que la acomodarías, tomaría unos cuantos segundos arreglarlo, me parecía extraño esa petición, dudé y me dijiste: -No está a debate, por favor hazlo-; Con un tono apenado pero serio. Volteé la cabeza y continué la plática, me dijiste que podía voltear y pregunté, -¿Por qué me volteé?- Fueron escasamente 10 segundos; Preguntaba con duda y me respondiste -Sea como sea, tenemos mucha confianza, pero me da pena, gracias-.

Continuamos la plática y ahora entiendo que desde ahí me mostraste que no habría faltas de respeto entre nosotros. Ese siempre fue tu estilo, decir las cosas de manera que mucho tiempo después entendería. Recuerdo una ocasión que saliste a una fiesta, mientras charlábamos me comentaste: -Me habló ___(Creo su nombre era Adrián, no lo recuerdo) -¿Ah sí? ¿Qué quiere?- Respondí de una manera evasiva, no me caía nada bien, era tu ex y te había hecho mucho daño y a pesar de que tus padres lo quisieron mucho, ahora preferían mantener las cosas… un poco alejadas, lo preferían así por tu bien. -Me pidió que si nos pudiéramos ver.- (Eso fue lo que respondiste y algo más, no lo recuerdo) -¿Y lo harás? ¿Qué tal la fiesta?-; Preguntaba buscando evitar el tema. Me era molesto hablar sobre él. Tardaste unos minutos y me respondiste -Dime algo, ¿Te molesta que hablara con él? ¡Dime la verdad!- Sí y más por todo lo que ha pasado y que hables con él no me gusta. -Pues dímelo, si algo te molesta, como eso dímelo, podía sentir tu molestia y no me decías nada; ahí pude sentir una decisión, una molestia y una preocupación-. Me enseñaste muchas cosas que no todas recuerdo o aplico si he de ser sincero. A pesar de que nunca tuvimos algo más allá que un noviazgo de manita sudada, dado que nunca hubo algo más allá que tomarnos de las manos o besar tu mejilla, creo que ha sido uno de los noviazgos que más me han hecho crecer, venía de situaciones tormentosas y tú fuiste alguien muy buena conmigo, recuerdo que para víspera de navidad, teníamos ya meses hablando, se tocó ese tema, del noviazgo y me dijiste algo como que ya había tardado demasiado en pedirte que fueras mi novia, me sentía como un burro y más en ese momento, me decidí y te dije, sé que no es la forma, pero tenía miedo al rechazo, sé que no es la forma, lo repetí varias veces y te pregunté, vaya, esos segundos fueron eternos pero aceptaste, al vernos ya lo hice de una mejor manera, fuiste esa nochebuena a casa, el día de navidad fuimos al cine, aunque fue sólo un mes de noviazgo, esos meses hablando y el mes fueron muy buenos para mí y de gran crecimiento, muchas gracias por todo eso.


De lo poco que tengo por reclamarte si es que se puede llamar así, solamente es la razón de nuestro rompimiento, eso que tus padres supieran del noviazgo me tomó por sorpresa que no lo supieran, dado que pensé que para ese tiempo ya se les habría dicho por tu parte y terminarlo fue algo sumamente tonto, sabes bien que quería hablar con ellos y pedirles permiso para ser novios, nunca me rehusé a eso, pero recuerdo ese sábado por la mañana, me desperté con tus mensajes que la mamá de Amalia le había dicho a tu mamá y ella como que ignoró eso, no le importó, pero tú sí y te molestaste y me terminaste, sin oportunidad a nada más.


Tengo muchos recuerdos buenos y para mí esos son los que importan, por que como todo, hay buenas y no tan buenas memorias, pero aquello que es bueno es lo que debe importar más, de lo no tan bueno tenemos que aprender y ya.


Gracias Rocío.

domingo, 15 de marzo de 2026

Borrador. Pluma poética nostálgica.

 Hoy es sábado. 
Alguien hoy se casó y mira, me di cuenta por la historia de Instagram de un mutual, hoy fue un día importante para unos desconocidos, de muchos nervios y bastante tiempo de planeación atrás y yo hoy vi la unión de todo el cúmulo de lo que anticiparon en su bonito evento. 
Hoy alguien tuvo un accidente con su carro. [Sí, porque de donde soy decimos carro, no "coche"] Lo presencié mientras venía saliendo del trabajo, dos personas que tuvieron un incidente pero al parecer nada grave, pero sí mucho daño material... y un tráfico de la chingada por culpa de todos los metiches qué queremos ver lo que pasó. 
Hoy alguien anda de fiesta, se mira la gente entrando a los bares, o posteando sus cervezas y demás bebidas alcohólicas, cantando, y subiendo selfies; momentos agradables donde el humano adulto escapa de su esclavitud del trabajo (y problemas) por un momento. 

Al llegar a mi hogar, luego de cenar, ver mi serie y tomar un regaderazo rápido para que mi cabello se pueda secar antes de acostarme, al finalizar acomodando las toallas en los percheros para que se sequen escucho al vecino en su reunión con «esa» canción que escuchaba siempre con él y me revuelve todo. 

Hoy alguien lloró, por escuchar una canción que le recordó noches largas y muy hermosas junto a alguien que no valió la experiencia y aprovechó bajar a la cocina a oscuras a llorar para no sentir culpa por hacerlo por alguien que no lo merece. La luz del arbotante que entraba por la ventana de la cocina a plenas 1:47 am fue el único testigo que le volvió a dedicar unas lágrimas pesadas. Ojalá y sea un sábado de ser las últimas.