Personal Passiones

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jueves, 15 de octubre de 2026

La musa también se va cuando llega la calma.

 Si te fijas, cuando la estabilidad llega a tu vida, ya no estás sufriendo por amor, tienes otros problemas. Problemas más reales, más aterrizados con el mundo. Tienes calma, te sientes contenta. Y, sobre todo, tienes problemas que realmente puedes resolver y que sabes que no significan que el mundo se vaya a acabar, pasa algo curioso. 

Y al no tener ya drama en tu vida, al no tener a nadie a quien estar extrañando, es curioso cómo también se va la inspiración.

Cómo se va esa musa que te hacía teclear sin detenimiento párrafos y párrafos de intensas reflexiones, de grandes momentos plasmados en un blog, de sentimientos que necesitabas sacar de alguna manera.

Claro que los altibajos en la vida nunca terminan. Digo, de eso se trata, ¿no? Para que haya cosas buenas también tiene que haber cosas malas.

Y es bonito. Se siente bien.

Pero es un poco inhóspito por aquí.

Sin tener ese pedacito de dolor con el cual identificarte. Sin poder simplemente mirar las nubes y pensar: “Creo que voy a escribir sobre esto”, para después explayarte en una entrada entera y larga sobre lo terrible que es ver la cara de la persona que te rompió el corazón en la forma de una nube.

Es tonto. Pero es un desahogo muy sabroso, la verdad.

Me siento como cuando esa gente que le tiró tanto hate al nuevo álbum de Taylor Swift, donde ella al fin hace canciones sobre ser feliz, estar tranquila, y sobre todo... ser correspondida en el amor. No esperar a ser elegida (y tener buen sexo). 

Ella compartió todo eso con el mundo y el mundo destrozó su álbum, en parte porque ya no podían identificarse con la miseria que antes explayaba en sus canciones. Ya no estaba con aquella gran musa que era Joe. El que la hacía sufrir. El que la hacía sentirse sola. El que la hacía querer casarse con él aunque fuera «con anillos de papel».

Pero de eso no se trata. De estar sufriendo, me refiero. Simplemente extrañas una buena poesía. Una buena escritura. Una buena lectura que haga que alguien que está pasando por un mal momento pueda identificarse y pensar:

—“Sí soy esa.”

Y, aunque suene contradictorio, me gustaría poder encontrar mi inspiración y mi musa dentro de mi felicidad. Dentro de los buenos momentos. En esta versión de mí que ya no tiene que estar rota para poder escribir.

[Lo bueno es que todavía tengo muchos borradores de años anteriores que nunca me atreví a publicar. Tal vez siga con eso mientras encuentro algo verídico, presente, actual y bueno con lo que alguien pueda identificarse aquí al entrar.] 

—Porque quizá la inspiración no se fue. Quizá simplemente está aprendiendo a vivir en un lugar diferente. —

Gracias, lector.

Trataré de seguir el ritmo.

Que tengas una linda noche.

- A. 

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