Personal Passiones

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lunes, 31 de agosto de 2026

El último domingo de agosto.

 Ayer fue el último domingo de agosto.

Siempre decimos, al iniciar un mes nuevo, que esperamos que traiga cosas buenas, que traiga estabilidad, que traiga buenos momentos y que no traiga nada negativo. Rara vez eso pasa.
Pero en esta ocasión creo que agosto fue un mes generoso conmigo.

Doy una mención honorífica al mes de julio, porque mi racha bonita empezó desde entonces, pero el peak, digamos que fue en agosto.
Este año, 2026, pues no ha sido un mal año, pero sí ha tenido algunos altibajos que me hubiera gustado poder omitir. Agosto no fue un mes perfecto porque, claro, como todo, hubo detalles no tan positivos. Aun así, creo que fue un mes muy rescatable, mucho más que el agosto del año pasado.

Inclusive, aquel agosto tampoco fue negativo, pero fue bastante tibio conmigo. Me alegra saber que, por lo menos, este mejoró conmigo y me gusta pensar que, por ser mi mes, me trata bonito. 

Yo siempre he pensado que, al terminarse agosto, el verano se va con él. 
Ya sé que, técnicamente, ocurre hasta mediados de septiembre, creo, pero realmente terminando agosto es cuando cambia la rutina de mucha gente.
 
Las albercadas ya no se hacen, inicia un nuevo ciclo escolar, el clima comienza a cambiar; al menos donde vivo, las lluvias empiezan de nuevo, el día comienza a durar menos. Ya no hay tantos viajes a la playa, las vacaciones se acaban y hasta las canciones nuevas de moda tienen tonos distintos a los que pondrías en una fiesta de verano.
Terminando agosto, el verano se acaba.

Y aunque me fascina muchísimo Halloween —creo que es de mis festividades favoritas, muy por encima de la Navidad—, el verano siempre va a ser mi temporada favorita. Y no solamente porque mi cumpleaños sucede en esa época, sino porque me siento con más libertad durante el verano. (Quitando de lado, obviamente, el calor insoportable). Pero me parece una etapa muy divertida del año.

Ahora viene el otoño y espero que septiembre me trate igual de bonito. No espero un trato privilegiado, pero sí me gustaría que la vida fuera mucho más liviana y llevadera conmigo. 

Estoy agradecida por tantos privilegios y tantas cosas lindas que me han pasado, pero, como todo ser humano, siempre buscamos de qué quejarnos, y creo que yo no voy a dejar de ser la excepción.

Aun así, agradezco mucho el verano de este año.

Por favor, agosto, te lo pido: te agradezco mucho, pero nos vemos el siguiente año. Y espero que sea aún mejor.

-A. 

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